Arizaleta.

Artículo publicado en la revista de la asociación Lagunartean. Abril de 2008. Gonzalo Arrarás Vidaurre.

Ficha:

Distancias: Pamplona 38 km, Estella 14 km.
Superficie total: 6,42 km2.
Altura: el pueblo entre los 620 y los 689 m. Punto más alto del término 986m.
Población (2007): 49 vecinos.
 

Descripción:


        Lo primero que se ve cuando se llega a Arizaleta es la marcada diferencia entre sus dos tipos de paisajes, el monte forestal al norte y los campos de cultivo al sur. El monte comunal está poblado principalmente por encinos, si bien en algunas zonas hay robles y pinos de repoblación. Es aquí, en el monte, donde se alcanza la máxima cota de Arizaleta, los 986 metros en el término de Legarra cerca de una antigua nevera. El monte sirve principalmente a los vecinos para pasto de sus ganados, leña que se sortea en lotes, y palomeras que se subastan entre los cazadores. Para el que venga a visitar Arizaleta, es un buen lugar para pasear, lleno de curiosos rincones y hermosas vistas de los valles de Yerri y Guesálaz.

 
        Del clima dicen los expertos que es submediterráneo, pero que está próximo al atlántico. Su precipitación anual se sitúa entre los 800 y 1000 milímetros. Como curiosidad, a mediados del siglo XIX se decía de Arizaleta que está “situado en la falda de un monte, donde le combaten todos los vientos, y disfruta de clima muy saludable, sin padecerse más enfermedades comunes que algunos catarros”.

 
        Como se ha visto en la cita del siglo XIX, una particularidad de Arizaleta es su situación en la falda del monte, lo que obliga a las fuertes cuestas que hay en el pueblo, dando nombre a dos partes del mismo, barrio arriba y barrio abajo, que ya se documenta en 1815.

 
        En el último censo oficial (2007) figuran en Arizaleta el número de 49 vecinos, pero como también ocurre en los pueblos de la zona, esto no fue siempre así. La época de mayor población de Arizaleta fue a mediados del siglo XIX, cuando se registraron unos 250 habitantes. A partir de entonces fue disminuyendo lentamente, acelerándose la caída a mediados del siglo pasado.

 
        De forma tradicional la principal actividad económica de Arizaleta ha sido la agricultura, seguida de la ganadería. Los campos de secano han permitido el cultivo de distintos tipos de cereales que han ido cambiando con los años. Por otro lado también han sido frecuentes las vides, olivos y árboles frutales, además de pequeños regadíos. Antiguamente algunos vecinos realizaban actividades artesanales como sastres, zapateros o tejedores. Actualmente quienes no se dedican al sector primario deben salir del pueblo para trabajar.

 
        Siguiendo la antigua devoción por San Bartolomé, advocación de una desparecida ermita y una cofradía, las fiestas del pueblo se celebran el fin de semana más próximo al día del Apóstol, el 24 de agosto, como ya se hacía en 1800.

 
Lugares de interés:

La parroquia de San Andrés de Arizaleta es una construcción renacentista que fue comenzada hacia 1550 por Esteban de Urreta. En 1558, tras la muerte del anterior, le siguió Lope de Urreta, su hermano. Este otro tampoco la terminó pues murió en 1582 y tuvo que sucederle Pedro de Larreta, quien ya sí en 1598 la dio por finalizada. Su estructura interior arrastra muchas características del estilo gótico, típico de esa época. Muy característica del renacimiento es su portada que se abre al sur.

 
        En su interior podemos ver en la cabecera un retablo del siglo XVII, el cual aloja pinturas y una escultura sobre el titular, además de un gran sagrario. En las capillas laterales hay dos retablos coetáneos de finales del siglo XVIII. Uno alberga una imagen de la Virgen con el Niño del siglo XIV, y el otro un crucificado del XVII, una pequeña Virgen y un San Juan. Junto al primero se sitúa una imagen de San Bartolomé del siglo XVI, que pertenecía a la antigua ermita de su nombre.

 
        Situada en el monte, cerca de la muga con Riezu, y a unos 20 minutos de paseo, está la ermita de San Miguel. Se trata de una sencilla construcción rectangular que guarda en su interior un tosco retablo de piedra del siglo XVII, en el cual en su día se alojaba un cuadro de San Miguel guardado hoy en la parroquia. Las vistas desde las peñas que están a su lado son muy interesantes.

 
        Las casas más características de Arizaleta datan principalmente de los siglos XVI y XVII. Están construidas en sillería y sillarejo, y algunas están señaladas con escudos de los siglos XVI al XIX. Las hay con puertas con arco, con curiosas ventanas, y con otros ornamentos e inscripciones.

 
        Destaca, en lo que hoy son dos casas separadas, una de principios del siglo XVI construido en piedra de sillería. Su puerta es un medio punto levemente apuntado, sobre el cual hay un balcón con un escudo posterior al edificio, de hacia 1600. El resto de la decoración se encuentra entorno a una ventana de la misma fachada, en la que se puede ver en su alfeizar seis pequeños escudos, en su dintel otro escudo entre figuras y rosetas, y todo ello enmarcado con distintos relieves y figuras. De esta casa provienen los “Diez de Arizaleta”, quienes fueron dueños del mayorazgo de su apellido.

 
        En el término de Ciriza, facero entre Azcona y Arizaleta, está la ermita de Santa Catalina. De hecho lo que hoy vemos, fue en su tiempo la iglesia parroquial del despoblado llamado Ciriza, que desapareció hacia el siglo XV a causa de la peste y las guerras. Es un templo románico de finales del siglo XII, que tiene influencias del estilo cisterciense. Desde el exterior se observa su forma rectangular de nave única y cabecera semicircular. El ábside tiene una ventana curiosamente adornada, y la cornisa del tejado la recorren interesantes canecillos.

 
Historia:


        El primer dato que puede confirmar la existencia de Arizaleta data de 1135, cuando un testigo de una escritura se reconoce como “Petro Arceiz de Ariçaleta”, aunque no es una mención explícita del pueblo al tratarse de un apellido.

 
        La siguiente referencia de Arizaleta, de 1205, sí que habla directamente de nuestro pueblo. El documento nos cuenta que por entonces la Orden de San Juan de Jerusalén tenía campos en su término.

 
        La información medieval sobre Arizaleta no es muy abundante, y se refiere sobre todo a compras de campos, recuentos de vecinos, préstamos de dinero y solicitudes de reducción de impuestos. Relacionado con esto último hay que decir que durante los siglos XIV y XV ocurrieron situaciones muy difíciles para la supervivencia de aquellas gentes.

 
        El siglo XVI supuso un despegue demográfico y económico para Arizaleta. Entonces se construyó la iglesia y algunas de las casas que hoy podemos ver. A partir de este momento los documentos conservados son mucho más abundantes, y nos permiten conocer con mayor detalle la vida del pueblo.

 
        En los siglos XVI y XVII están registradas familias con apellidos que han llegado hasta nosotros y que han dado nombre a las casas. Así vemos a los Vélaz, Osés, Azcona, Ros ó Ganuza. Otras familias del momento fueron los Urra, Urreta, Díez de Arizaleta, Goñi, Olasagar...

 
        Hasta la revolución en todos los ámbitos de la sociedad que ocurrió en el siglo XIX, el Antiguo Régimen mantuvo su organización básica. En Arizaleta el párroco era llamado “abad”, porque entre otras cosas lo elegían los vecinos, y era ayudado por uno o dos presbíteros que recibían el nombre de “beneficiados”. Los vecinos se veían obligados a pagar el diezmo, la décima parte de su producción, que se empleaba en el sueldo del abad y los beneficiados. Además pagaban la primicia (un cuarentavo del diezmo) que era destinado al mantenimiento y mejoras de la parroquia. En el aspecto civil, eran dos vecinos del pueblo quienes ostentaban la representación concejil, y su cargo se renovaba cada año. Socialmente había un estamento superior que gozaba de privilegios, los hidalgos, quienes tenían derecho a fijar en su fachada su escudo de armas familiar para mostrar su calidad y diferenciarse de los demás.

 
        Desde la Guerra de la Independencia comenzó una larga etapa de transformación social. Usos y costumbres, derechos y obligaciones, cambiaron radicalmente. Esta agitación se trasladó a las sucesivas guerras que estallaron, y que unidas a la ya dura vida en el campo, supuso un desafío a la supervivencia de las familias.

 
        A partir de mediados del siglo XIX, empezada ya la disminución de la población, comenzó el tiempo de la modernización, con la construcción de las carreteras, proyecto de ferrocarril, la llegada de los automóviles, la electricidad, el teléfono... Entonces Arizaleta vio bautizarse en su parroquia a futuras personalidades como los obispos D. Luciano Pérez Platero y D. Sabas Sarasola Esparza, y el historiador D. José Goñi Gaztambide, a quien homenajeamos en esta Fiesta del Valle.


Para más información: http://arizaleta.webcindario.com

 
Gonzalo Arrarás Vidaurre.



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