Ficha:
Distancias:
Pamplona
Superficie total: 6,42 km2.
Altura: el pueblo entre los 620 y los
Población (2007): 49 vecinos.
Descripción:
Lo primero que
se ve cuando se llega a Arizaleta es la marcada diferencia entre sus
dos tipos
de paisajes, el monte forestal al norte y los campos de cultivo al sur.
El
monte comunal está poblado principalmente por encinos, si
bien en algunas zonas
hay robles y pinos de repoblación. Es aquí, en el
monte, donde se alcanza la
máxima cota de Arizaleta, los
Del clima
dicen los expertos que es submediterráneo, pero que
está próximo al atlántico.
Su precipitación anual se sitúa entre los 800 y
Como se ha
visto en la cita del siglo XIX, una particularidad de Arizaleta es su
situación
en la falda del monte, lo que obliga a las fuertes cuestas que hay en
el
pueblo, dando nombre a dos partes del mismo, barrio arriba y barrio
abajo, que
ya se documenta en
1815.
En el último
censo oficial (2007) figuran en Arizaleta el número de 49
vecinos, pero como
también ocurre en los pueblos de la zona, esto no fue
siempre así. La época de
mayor población de Arizaleta fue a mediados del siglo XIX,
cuando se
registraron unos 250 habitantes. A partir de entonces fue disminuyendo
lentamente, acelerándose la caída a mediados del
siglo pasado.
De forma
tradicional la principal actividad económica de Arizaleta ha
sido la
agricultura, seguida de la ganadería. Los campos de secano
han permitido el
cultivo de distintos tipos de cereales que han ido cambiando con los
años. Por
otro lado también han sido frecuentes las vides, olivos y
árboles frutales,
además de pequeños regadíos.
Antiguamente algunos vecinos realizaban
actividades artesanales como sastres, zapateros o tejedores.
Actualmente
quienes no se dedican al sector primario deben salir del pueblo para
trabajar.
Siguiendo la
antigua devoción por San Bartolomé,
advocación de una desparecida ermita y una
cofradía, las fiestas del pueblo se celebran el fin de
semana más próximo al
día del Apóstol, el 24 de agosto, como ya se
hacía en 1800.
Lugares de interés:
La parroquia de San Andrés de Arizaleta es una construcción renacentista que fue comenzada hacia 1550 por Esteban de Urreta. En 1558, tras la muerte del anterior, le siguió Lope de Urreta, su hermano. Este otro tampoco la terminó pues murió en 1582 y tuvo que sucederle Pedro de Larreta, quien ya sí en 1598 la dio por finalizada. Su estructura interior arrastra muchas características del estilo gótico, típico de esa época. Muy característica del renacimiento es su portada que se abre al sur.
En su interior
podemos ver en la cabecera un retablo del siglo XVII, el cual aloja
pinturas y
una escultura sobre el titular, además de un gran sagrario.
En las capillas
laterales hay dos retablos coetáneos de finales del siglo
XVIII. Uno alberga
una imagen de
Situada en el
monte, cerca de la muga con Riezu, y a unos 20 minutos de paseo,
está la ermita
de San Miguel. Se trata de una sencilla construcción
rectangular que guarda en
su interior un tosco retablo de piedra del siglo XVII, en el cual en su
día se
alojaba un cuadro de San Miguel guardado hoy en la parroquia. Las
vistas desde
las peñas que están a su lado son muy
interesantes.
Las casas más
características de Arizaleta datan principalmente de los
siglos XVI y XVII.
Están construidas en sillería y sillarejo, y
algunas están señaladas con
escudos de los siglos XVI al XIX. Las hay con puertas con arco, con
curiosas
ventanas, y con otros ornamentos e inscripciones.
Destaca, en lo
que hoy son dos casas separadas, una de principios del siglo XVI
construido en
piedra de sillería. Su puerta es un medio punto levemente
apuntado, sobre el
cual hay un balcón con un escudo posterior al edificio, de
hacia 1600. El resto
de la decoración se encuentra entorno a una ventana de la
misma fachada, en la
que se puede ver en su alfeizar seis pequeños escudos, en su
dintel otro escudo
entre figuras y rosetas, y todo ello enmarcado con distintos relieves y
figuras. De esta casa provienen los “Diez de
Arizaleta”, quienes fueron dueños
del mayorazgo de su apellido.
En el término
de Ciriza, facero entre Azcona y Arizaleta, está la ermita
de Santa Catalina.
De hecho lo que hoy vemos, fue en su tiempo la iglesia parroquial del
despoblado llamado Ciriza, que desapareció hacia el siglo XV
a causa de la
peste y las guerras. Es un templo románico de finales del
siglo XII, que tiene
influencias del estilo cisterciense. Desde el exterior se observa su
forma
rectangular de nave única y cabecera semicircular. El
ábside tiene una ventana
curiosamente adornada, y la cornisa del tejado la recorren interesantes
canecillos.
Historia:
El primer dato
que puede confirmar la existencia de Arizaleta data de 1135, cuando un
testigo
de una escritura se reconoce como “Petro Arceiz de
Ariçaleta”, aunque no es una
mención explícita del pueblo al tratarse de un
apellido.
La siguiente
referencia de Arizaleta, de 1205, sí que habla directamente
de nuestro pueblo.
El documento nos cuenta que por entonces
La información
medieval sobre Arizaleta no es muy abundante, y se refiere sobre todo a
compras
de campos, recuentos de vecinos, préstamos de dinero y
solicitudes de reducción
de impuestos. Relacionado con esto último hay que decir que
durante los siglos
XIV y XV ocurrieron situaciones muy difíciles para la
supervivencia de aquellas
gentes.
El siglo XVI
supuso un despegue demográfico y económico para
Arizaleta. Entonces se
construyó la iglesia y algunas de las casas que hoy podemos
ver. A partir de
este momento los documentos conservados son mucho más
abundantes, y nos
permiten conocer con mayor detalle la vida del pueblo.
En los siglos
XVI y XVII están registradas familias con apellidos que han
llegado hasta
nosotros y que han dado nombre a las casas. Así vemos a los
Vélaz, Osés,
Azcona, Ros ó Ganuza. Otras familias del momento fueron los
Urra, Urreta, Díez
de Arizaleta, Goñi, Olasagar...
Hasta la
revolución en todos los ámbitos de la sociedad
que ocurrió en el siglo XIX, el
Antiguo Régimen mantuvo su organización
básica. En Arizaleta el párroco era
llamado “abad”, porque entre otras cosas lo
elegían los vecinos, y era ayudado
por uno o dos presbíteros que recibían el nombre
de “beneficiados”. Los vecinos
se veían obligados a pagar el diezmo, la décima
parte de su producción, que se
empleaba en el sueldo del abad y los beneficiados. Además
pagaban la primicia
(un cuarentavo del diezmo) que era destinado al mantenimiento y mejoras
de la
parroquia. En el aspecto civil, eran dos vecinos del pueblo quienes
ostentaban
la representación concejil, y su cargo se renovaba cada
año. Socialmente había
un estamento superior que gozaba de privilegios, los hidalgos, quienes
tenían
derecho a fijar en su fachada su escudo de armas familiar para mostrar
su
calidad y diferenciarse de los demás.
Desde
A partir de
mediados del siglo XIX, empezada ya la disminución de la
población, comenzó el
tiempo de la modernización, con la construcción
de las carreteras, proyecto de
ferrocarril, la llegada de los automóviles, la electricidad,
el teléfono...
Entonces Arizaleta vio bautizarse en su parroquia a futuras
personalidades como
los obispos D. Luciano Pérez Platero y D. Sabas Sarasola
Esparza, y el
historiador D. José Goñi Gaztambide, a quien
homenajeamos en esta Fiesta del
Valle.
Para más información: http://arizaleta.webcindario.com
Gonzalo Arrarás Vidaurre.