El lavadero de Arizaleta.

Artículo publicado en la revista de la asociación Lagunartean. Abril de 2009. Gonzalo Arrarás Vidaurre.

Lavadero de Arizaleta
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Hace ahora poco más de un año, fruto de la organización de la Fiesta del Valle en Arizaleta, limpiamos un elemento de nuestro patrimonio material y cultural, el lavadero. Aquellos días de trabajo en grupo permitieron recordar lo que supuso ese lugar para los vecinos de Arizaleta; espacio de encuentro durante el trabajo de las mujeres, y zona de juegos para los más jóvenes. Además se hacía memoria de cómo era en aquellos tiempos, con su columna central de madera y su tejado. Pero miremos un poco más atrás para conocer su historia.

 

Hasta finales del siglo XVII las mujeres de Arizaleta para lavar sus paños, se veían obligadas a trasladarse hasta el río Ubagua, tanto en el término de Riezu como en el de Novar (donde hoy se encuentra el camping), lugar que distaba media legua, lo cual les obligaba a pasar gran parte del día, como figura en 1665. Además de esto, los vecinos de Riezu no veían con buenos ojos que los de Arizaleta fueran a su término, por lo que se producían enfrentamientos que llegaron incluso a los tribunales. Ante esta situación en 1672 se contrató con el cantero Francisco Berjerandi, natural de Asteasu (Guipúzcoa) y residente en Lerate, la construcción de toda una dotación pública, una fuente con depósito, pila para las personas, abrevador para el ganado, y un “lavador” para los paños. La idea era juntar en el depósito las aguas de dos o tres fuentes cercanas. Sin embargo, en el contrato no se declara su ubicación, que como veremos luego sería en el viejo paraje de Iturriberria, y que como comprobaremos no es donde están la fuente y lavadero actuales. Ese paraje, cuyo nombre significa “fuente nueva”, se situaba en el camino de Arrondoa (bajando por el cementerio) y se podría identificar con unas pilas que aún existen allí.

 

En 1738, los vecinos de Arizaleta decidieron hacer otra fuente que sustituyera a la anterior y en otro lugar, posiblemente el actual. No se muestran las razones, pero en esta ocasión contratan un abrevadero el doble de largo, por lo que quizás el ganado había aumentado y la fuente no daba agua suficiente (por otro lado la población a penas había aumentado). Los canteros adjudicatarios fueron José y Juan Felipe Urdiáin, padre e hijo, vecinos de Iturgoyen. Se acordó que los vecinos de Arizaleta se ocuparan de los trabajos de excavación, y de acarreo de la piedra aprovechable de Iturriberria. También se especifica que se haría una conducción para dotarla de agua desde la fuente madre, seguramente la presente Fuente Cantinero, donde existe un depósito de captación. Nada se dice de un tejado.

 

A partir de entonces se documentan varias actuaciones para reparaciones o limpieza. Como en 1768 cuando se pagó a unos canteros de Riezu, en 1790 con gasto para adquirir maderas (¿tal vez para la cubrición?), en 1798 que el concejo gastó en pan y vino para los vecinos en una labor concejil de limpieza... Destacan las obras que hizo en 1855 el cantero Vicente Lamariano por su importe.

 

A día de hoy queda pendiente su restauración, para mantener el patrimonio de los que vengan después de nosotros, y donde puedan contar esta historia.


Gonzalo Arrarás Vidaurre.

 http://arizaleta.webcindario.com



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